Perros
Uno de los principales temores de los que buscan un poco de tranquilidad haciendo senderismo es encontrarse un perro con ganas de pelea. Estos son algunos consejos para no convertirte en su presa.
Las estadísticas nos demuestran que la mayoría de las agresiones caninas se producen con perros conocidos (el perro del vecino, amig@ o familiar ), lo que nos lleva a pensar que nos acercamos a perros que en realidad no conocemos lo suficiente, y a menudo, tampoco sus propietarios los conocen.
La forma correcta de acercarse a un perro conocido:
1. Lo primero es que el dueño te de el visto bueno.
2. Extiende tu mano lentamente, con los dedos doblados sin cerrar completamente el puño, palma hacia abajo (como si fuera una pata de perro). Deja que el perro se acerque y la huela.
3. Espera a que el perro te de el visto bueno. Si quiere tu afecto, bajará su cabeza, relajará las orejas o incluso se acercará más a tí. Si el perro, en cambio, echa las orejas hacia atrás, gruñe o se acobarda, entonces no lo acaricies.
4. Acaricialo en la cabeza, en la espalda (sin llegar demasiado atrás). Evita tocar su estómago, cola, orejas o pies.
Es importante destacar que no todas las agresiones son iguales, ni se producen por los mismos hechos o las mismas razones.
* Agresión competitiva: Se caracteriza por ser jerárquica. El perro, al igual que el lobo, necesita saber quién es su líder, y no va a dejar que una persona le dé ordenes, si no considera que es su superior (macho dominante). Por lo tanto, no daremos órdenes a un perro que no conozcamos bien, y tampoco le tocaremos, sobre todo si está durmiendo, comiendo o tiene algún juguete en la boca.
* Agresión territorial: Siguiendo con la conducta del lobo, el perro demarca también su territorio, de forma que lo que para nosotros puede ser lo más natural, para nuestro amigo se trata de una invasión en toda regla, por lo que tendremos especial cuidado al entrar en una casa, una finca, … No debemos hacerlo a no ser que el perro esté controlado por su propietario. Nos desplazaremos con calma, nunca corriendo o con nerviosismo, y evitaremos mirar al perro fijamente a los ojos, porque este comportamiento ante un perro dominante, es una provocación. Si un perro ladra ferozmente o gruñe cuando te acercas a su territorio, recursos, etc. y continúas acercándote, entonces te estás buscando la mordida. El perro dominante echa las orejas hacia delante, la cola hacia arriba, las pupilas se le dilatan, los labios hacia arriba, enseñando los caninos, y emite gruñidos.
* Agresión por miedo: Es la que se produce ante un estimulo o cuando el perro siente dolor, bien sea por una causa orgánica o por una agresión externa. En el perro con miedo, los cambios corporales son distintos: orejas hacia atrás, el pelo del lomo en erección, el rabo entre las patas, gran tensión corporal, y al igual que el perro dominante, las pupilas dilatadas, los labios hacia arriba mostrando los caninos, y emisión de gruñidos.
Lo más importante en un ataque de un perro es que mantengas la calma. No hay que gritar, ni salir corriendo, ni hacer movimientos bruscos, ni tirar o pegar al animal.
Muchas personas cuando se sienten amenazadas por un perro lo que hacen es atacarlo para que se vaya y les deje en paz, pero esa no es la mejor forma de evitarlo. No debemos en ningún caso mirar al animal a los ojos, ya que muchas razas de perros se sienten amenazadas cuando se les mira directamente a los ojos. En vez de esto debemos darnos la vuelta de forma tranquila y marcharnos, aunque mientras nos escapamos no debemos perderlo de vista por si nos persigue.
Si vemos al perro venir por nosotros para mordernos, podemos intentar frenarlo con una patada frontal ascendente a las costillas flotantes, o una patada descendente con la planta del pie en el hocico. Si el perro nos muerde el brazo, tenemos varias opciones: patadas como en el caso anterior, golpe con la otra mano en el hocico y golpe a los ojos. Es mejor no correr si no tenemos un lugar cercano en el que subirnos o protegernos, ya que cualquier perro corre más que una persona.
Si el hecho ya se ha consumado y no has podido huir de él, debes hacer todo lo posible por proteger tus zonas más vulnerables para disminuir las lesiones. La forma de hacerlo es haciéndonos una bola intentando proteger las partes más débiles del organismo, como la cabeza, la garganta, el estómago, que son las zonas más blandas que el animal puede dañar con más facilidad.Y siempre, siempre, denunciar el hecho.
Si en alguna salida, se te acerca un perro, deberás de:
* No gritar. Habla suavemente y trata de tranquilizarlo. Si levantas la voz o le gritas, el perro lo tomará como una agresión “verbal”.
* No correr, si lo haces, el perro te seguirá y seguramente te pueda dar un buen mordisco. Para muchos perros los corredores suelen resultar un objetivo muy atractivo, ya que se trata de una figura en movimiento, algo totalmente llamativo para cualquier perro, lo que nos convierte en un objetivo fácil. En el mundo animal hay una regla simple: Correr = Presa.
* No tirarle una piedra y darle. Ni lanzarle agua a la cara y acertarle. Casi siempre el perro se enfadará más.
* Si sigues acercándote, el perro lo interpretará como un ataque. No hacer movimientos bruscos, debes quedarte parado y quietecito sin moverte con las manos pegadas a los lados. Mantén los brazos a los costados de tu cuerpo, con los dedos hacia adentro para que el perro no pueda morderlos.
* Respeta la conducta del perro. Si está ladrando y gruñendo, está expresando incomodidad con tus acciones. No insistas, los perros prefieren advertir solamente; pero si lo presionas, te atacará.
* No mires fijamente al perro. Los perros se retan a pelear mirándose fijamente a los ojos. Ignorarle, tiene que dar la sensación de que no existe para nosotros.
* No sonreir. El perro pensaría que le estás mostrando los colmillos. Es una invitación a la pelea.
* Cuando el perro haya perdido interés y se aleje, camina muy lento hacia atrás hasta que no puedas ver el perro.
* Si el perro te ataca a pesar de todo, protégete con cualquier cosa que lleves contigo o puedas agarrar como escudo, tu mochila, … Deja que el perro muerda el objeto no a ti.
* Si te está mordiendo, primero presiona el cuello del perro y aprieta hasta que te suelte, usando la mano libre o lo que tengas a mano.
* Si el perro te tumba al suelo, enróllate como una bola llevando tus rodillas al pecho y cubriendo tus orejas con tus manos en forma de puño. Hazte el muerto, de seguro el perro te huela y se vaya. Un blanco inmóvil es aburrido y el perro se alejará.
* Si un perro te muerde, detener el sangrado aplicando presión sobre la herida con un paño limpio o una toalla. Lavar la herida con agua tibia durante unos 5 minutos. Usar jabón y enjuaguar bien la zona al finalizar, los restos de jabón podrían causar infección. Aplicar crema antibiótica en la mordedura. Se recomienda no coser la herida. Cubrir con un vendaje. Acudir a un médico si en la zona afectada apareciera hinchazón, enrojecimiento o supurara. Se aconseja acudir a un Centro Médico y valoraradministración de suero antirrábico.
Con mucha frecuencia los perros pueden babear sin tener nada que ver con la rabia, por lo tanto la diferenciación entre un perro con rabia y un perro con, por ejemplo, gastritis, vómito, cuerpo extraño atorado entre los dientes, etc. solo lo puede hacer un médico veterinario con experiencia.
El perro que mueve la cola no tiene porque estar contento. Hay razas que fueron diseñadas para agitar la cola durante su trabajo, por lo tanto no es indicio de que no vaya a atacar porque está contento.
El perro que ladra también puede morder. Aunque en la mayor parte de los casos, el perro ladra como parte de su naturaleza de guardián: de esta manera expresan sentimientos, necesidades, dolor, molestia … y no porque desean tener un enfrentamiento con el ser humano. El perro entrenado para atacar ladra y muerde.
Lobos
Los lobos salvajes son normalmente tímidos y evitan el contacto con las personas, su reacción depende muchas veces de las experiencias anteriores que hayan tenido con humanos más que de un comportamiento natural propio. En España donde su hábitat es extenso, con suficiente comida, siendo ocasionalmente cazados, la tendencia es a evitar el contacto con la gente, incluso llegan al punto de abandonar una cacería o una pieza cazada si notan que un humano se acerca. De todos modos existen una serie de circunstancias que hacen que los lobos puedan mostrarse agresivos como la provocación, la habituación, la rabia, la identificación equivocada, la presencia de cachorros, la escasez de presas estacionales o el cruce con perros. En general los ataques suelen ser efectuados por lobos rabiosos pero se conocen también casos de ataques de lobos sanos, aunque son excepcionalmente raros.
Los ataques de lobo se producen especialmente en invierno, cuando menos comida hay, en primavera y otoño casi no se dan, y en verano desaparecen del todo.
Mastines en la montaña
Cada mastín es diferente, mas o menos territorial, mas o menos guardián, con mas o menos experiencia… …por lo que aquí digamos es muy relativo: cada situación es diferente y cada reacción de un perro puede variar según los casos.
Los mastines no son ni buenos ni malos; están trabajando. Tenemos que comprender que nosotros somos los intrusos para ellos. El mastín protege una zona, un “perímetro de seguridad” alrededor del ganado que cuida, y los límites de ese perímetro los conoce él pero nosotros no los vemos.
Si nos metemos en su “perímetro de seguridad” puede que nos ataque (dependerá del perro), lo cual puede ocurrir desde el modo tradicional (venir hecho un fiera y pegarnos un mordisco gordo) o bien acercarse en apariencia amistosamente, incluso moviendo la cola como si estuviera de buenas, y sin embargo al estar a nuestro lado nos marca en la pierna o en la mano, esto es, nos muerde haciendo daño, incluso herida, pero no muerde con todas sus fuerzas sino simplemente “marcando”, es decir, advirtiéndote que te va a morder más fuerte si no te vas de alli. Este segundo tipo de agresión, el marcado, nos suele dejar cara de idiotas, porque no lo esperábamos ante la pinta de bueno que tenía el animal antes de hacerlo.
Se sabe que nos hemos metido en su perímetro porque el mastín viene a nosotros (bien agresivamente, bien con calma, pero llega hasta nosotros). Si queremos evitar riesgos, debemos retroceder antes de que llegue a nosotros, y lo normal es que al darse cuenta de que sales de su perímetro de seguridad, se pare y se quede mirando cómo te alejas. Habrá que rodear su perímetro de seguridad para continuar nuestra ruta sin problemas.
Mientras no nos metamos en ese invisible “perímetro de seguridad”, lo normal es que nos ladre permaneciendo pegado al rebaño, y no habrá agresión.
Cuando te encuentras al mastín y el rebaño en su lugar habitual de descanso y refugio, por ejemplo mientras el ganado rumia en la majada donde pasan la noche, ese perímetro de seguridad es muy grande y difícil de evitar. Son las situaciones más peligrosas. Al acercarse a una majada con cabañas, antes de asomarse hay que dar unas voces, por si hay algún perro, porque si se llega de improvisto y hay un perro dentro, el ataque va a ser descomunal.
Por el contrario, cuando te encuentras al ganado y al mastín pastando separados de su lugar de descanso, el perímetro de seguridad que defiende el mastín por regla general se limita a los alrededores inmediatos del rebaño, es decir, que si el rebaño se espanta ante vuestro paso y se aleja, lo normal es que el mastín vaya pegado al ganado y se aleje de vosotros. En general basta con rodear al rebaño y casi siempre el mastín permanecerá ladrándoos junto a los animales.
En resumen, cuando andamos por el monte, y vemos un mastín, de entrada no sabemos si es “bueno” o “malo”; lo mejor es prevenir y rodear la zona donde está.
Si no te das cuenta de su presencia hasta que invades su “perímetro de seguridad”, cosa que es muy habitual, y el perro te ataca, entonces hay que intentar detener su ataque antes de que éste se materialice:
Agachaos y coged o haced que cogeis una piedra. Este gesto es “internacional” para los perros y la mayoría se paran o huyen, porque saben por expriencia que después de agacharse un humano… reciben un cantazo.
Levantad los bastones y agitadlos de arriba a abajo dando voces a la vez; también han recibido palos con frecuencia y aunque ellos no saben que nuestros bastones son de aluminio o de un metal que poco daño les puede hacer, lo normal es que reaccionen igual que ante un garrote y se detengan y retrocedan.
Y si al final os muerden, cosa que sucede muy pocas veces, no dudéis en defenderos. El mordisco de un mastín no es una broma, y si te entra el pánico y te caes al suelo puede que tengas un problema serio de verdad. Si puedes coger un pedrusco y partirle la cabeza porque no te suelta la pierna, pues se hace. Si le puedes dar con los bastones en la cara, por ejemplo en los ojos, pues adelante. Las patadas en el abdomen con la puntera de la bota con todas vuestras fuerzas suelen funcionar porque les duele mucho (hígado, bazo…), y lo normal es que suelten.
Una cosa es que un mastín te “marque”, y otra que se cebe contigo. Si se ceba contigo (algo muy poco frecuente), hay que defenderse.
Cuando llevamos perros por el monte, el mastín siempre dirigirá sus ladridos o incluso ataques hacia vuestro perro antes que a vosotros (por puro instinto, pues ve más peligros a vuestro perro para su rebaño que a vosotros). Al ver a un mastín, debeis mantener a vuestro perro junto a vosotros, porque si vuestro perro se adelanta o se separa de vuestro grupo, lo más probable es que el mastín le ataque sin dudarlo. Si permanece a vuestro lado, el efecto “manada” que haceis quizá mantenga al mastin en su sitio y se retrase el ataque.
Y si finalmente os ataca, recordad que es casi seguro que el mastín se dirija hacia vuestro perro, y eso nos da cierta ventaja porque si el objetivo del ataque no sois vosotros, es más fácil liarse a pedradas, bastonazos, pioletazos o patadas con el mastín.
Y recordad que nosotros somos los intrusos, que ellos están trabajando y que la mayoria de ataques son culpa nuestra por meternos en su perímetro de seguridad muchas veces sin darnos cuenta.
Ganado salvaje
En todas nuestras salidas, seguramente nos encontremos con ganado suelto, muchos de estos animales en la montaña están poco acostumbrados a los humanos, así que su reacción puede ser imprevisible.
Como norma general si los vemos en un cercado los evitaremos dando un rodeo y en caso de ser necesario cruzar, deberemos de fijarnos si hay algún toro para poder controlarlo a distancia, ya que seguramente sea el primer animal en envestirnos.
Al cabo del año suele ser habitual que se produzca algún accidente con el ganado, así que no debemos de subestimar a estos.
Los toros son unos animales muy rápidos y ágiles a pesar de su tamaño. Si es atacado por un toro, no haga movimientos rápidos, aléjese del toro mirándole continuamente hasta llegar a un sitio seguro. El darse la vuelta o correr es aún más peligroso, porque incita al toro a que le ataque; siga también estas recomendaciones con vacas agresivas que vayan con sus terneros, ya que éstas pueden atacar a sus criadores.
En general esta forma de actuar se puede extender a cualquier otro tipo de ganado, como caballos, etc.
Víbora áspid
Las víboras viven con preferencia en lugares pedregosos, donde puedan tomar el sol. En invierno están inactivas, así que lo más normal será encontrárnosla durante el resto del año.
Bajo ningún concepto se deberá intentar coger una víbora, sólo la asustaremos y nos pondremos en peligro, lo mejor es dejarla en paz. Se deberá de tener cuidado si se intenta levantar troncos o piedras, ya que nos podremos encontrar con alguna que pudiera estar cobijada. Se deberá de tener cuidado donde nos sentemos. La víbora normalmente huye ante nuestra presencia, pero, si se ve sorprendida o acorralada, no dudará en defenderse.
En caso de que nos muerda una víbora, deberemos de mantener la calma y no correr, ya que con ello aceleraremos nuestra circulación y por tanto extenderemos más rápidamente el veneno por nuestro torrente sanguíneo.
La picadura de la víbora provoca la inflamación aguda de la parte afectada, inflamación que progresivamente se extiende hacia el resto del cuerpo; dolor intenso, vértigo, taquicardia y trastornos generales graves. La gravedad de la mordedura dependerá de la cantidad de veneno inoculada. Sólo muy esporádicamente llega a ser mortal.
Deberemos de limpiar la herida con agua, vendando la herida y comprimiendo la zona de la mordedura, si disponemos de aspirina, no servirá para calmar el dolor al igual que aplicar frío en la zona.
No se deberá de hacer ningún corte sobre la herida, ya que tenemos probabilidad de que se nos infecte, tampoco se ha de intentar succionar la herida con la boca. No aplicaremos torniquetes a no ser que los síntomas del veneno se aceleren o vayamos a tardar más de tres horas en llegar al hospital. En estos casos el torniquete lo colocaremos a unos 10 cm por encima de la mordedura para evitar el retorno del veneno por los vasos sanguíneos. Lo tenemos que aflojar cada 10 minutos y ponerlo un dedo más arriba, nunca sobre el mismo lugar. Es importante anotar la hora en la que se comenzó el torniquete.
El único tratamiento eficaz contra la mordedura de víbora es la administración rápida del correspondiente suero antiviperino. Por tanto, en la desafortunada circunstancia de una mordedura de víbora, hay que trasladar rápidamente a la víctima a un centro médico donde dispongan del antídoto específico contra el veneno de víbora. Para una mejor identificación si tenemos una cámara de fotos a nuestra disposición haremos varias fotos a la víbora, ya que es muy importante identificarla correctamente, por si fuera otra especie y por tanto el suero a utilizar fuera otro.
Más información: Mordeduras de víboras
Jabalíes
Se trata de uno de los mamíferos mejor adaptados del suelo ibérico y con mayor presencia en toda la geografía peninsular. No son raros los encuentros fortuitos con jabalíes a lo largo y ancho de nuestra geografía.
El jabalí no es tan fiero como lo pintan, son animales sociables que se reúnen en grupos matriarcales, dirigidos siempre por la hembra de mayor edad. Una vez cumplen el año, los machos suelen llevar una vida en solitario excepto en el periodo de celo, de noviembre a enero, en el que buscan hembras receptivas. Los cachorros nacen con unas características franjas longitudinales en el pelaje a lo largo de su cuerpo, por lo que se les llama listones o rayones, pasando a ser llamados bermejos cuando, tras unos meses, el color del pelo se torna de un rojo uniforme.
También varía el tamaño. Así, los ejemplares orientales de la especie pueden llegar a pesar hasta 350 kilos, mientras que los occidentales, menos voluminosos, no suelen sobrepasar los 200 kilos.
Un jabalí con su gran empegadura y sus afilados colmillos, es un animal que puede ser peligroso si somos víctimas de un ataque. Además, las heridas producidas por sus colmillos fácilmente se nos complicará con alguna infección. Un jabalí, como todos los animales “silvestes” sólo ataca cuando se ve acorralado o para proteger a su prole. Lo mejor si te encuentras con alguno es quedarse quieto y si ves que no se va, retroceder despacio y dejarle “espacio” para que no se sienta en peligro.
Si embargo cuando está en grupo y con crías, hay que extremar la precaución, en estos casos es muy típico que alguno de los jabalís del grupo se acerque y te planta cara a unos 5 o 10 metros de distancia, para a continuación salir huyendo. En estos momentos deberemos de mantener la calma y evitar cruzarnos con las crías.
Si los vemos de lejos, podemos ahuyentarlos metiendo algo de ruido, de esta manera los alertaremos y serán ellos los primeros en evitarnos.
Zorro
Muchas veces nos encontramos con zorros muy dóciles por la montaña y, sin duda, es una gran oportunidad para sacar buenas fotos de estos magníficos animales.
Pero cuidado, nunca acerquemos la mano para darles de comer. Si nos muerde un zorro, puede ser una experiencia para no olvidar, sobre todo si el animal tiene la rabia, hay que tener en cuenta que la mordedura del zorro suele provocar infecciones que se pueden con facilidad complicar.
Oso pardo
Si nuestras salidas son por la Cordillera Cantábrica o por los Pirineos, podremos tener la oportunidad de encontrarnos con un Oso pardo, aunque muy raro, puede suceder. El oso, puede matar a un hombre, pero seguramente será para proteger a sus pequeños o para protegerse él, no para alimentarse de la carne. Raramente el hombre es una presa ansiada por este tipo de depredadores. La mayoría de los ataques de animales salvajes al hombre son para defenderse, creyéndose éstos en peligro.
El oso pardo rehúye el contacto con los humanos, pero al igual que otros animales salvajes puede, en determinadas circunstancias, ser peligroso si es sorprendido o se siente amenazado. Aunque la posibilidad de que un oso muestre un comportamiento agresivo hacia el hombre es ciertamente pequeña, puede producirse en determinadas circunstancias. El oso podría resultar peligroso si está herido o si se trata de una hembra acompañada de sus oseznos, si es perturbado en su cueva de hibernación o si es molestado por perros que acaban buscando refugio al lado de su dueño; también puede ser agresivo si es sorprendido cuando está comiendo una carroña.
En el supuesto de encontrarnos con un oso o un grupo familiar compuesto por una osa y sus crías, hay que saber reaccionar. Debemos evitar el exceso de confianza, así como la excesiva curiosidad o el pánico ante el animal. Es preciso recordar que el encuentro puede ser peligroso si el oso se siente amenazado.
Ante la presencia próxima de un oso tenemos que facilitar con antelación suficiente que el animal pueda identificarnos manifestando nuestra presencia y dejándonos ver y oír a distancia suficiente. Es importante movernos sin hacer aspavientos y sin brusquedad, y no cortarle el paso ni bloquear las posibles vías que el oso pudiera utilizar en su huida.
En el caso de un encuentro con una osa y sus oseznos, es muy importante no interponerse nunca entre la madre y sus crías. Hay que alejarse despacio del lugar y disfrutar de los osos a distancia, con el telescopio o los prismáticos.
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Muy completito Goyo, está muy bien, además son buenos consejos para la práctica del senderismo o montañismo. Habrá que tenerlo en cuenta y conocerlo por si acaso. Miguel
Por: miguel angel el 24 octubre 2011
a las 14:52